El otro día, Amelia, vino Mariana y la abuela, y cuando la abuela se fue a Chihuahua para verte, Mariana y yo estuvimos paseando juntos. Y como pasa muy seguido en estos días, nos cayó una lluvia fuertísima y cayó graniso y todo, pero cuando acabó de llover, unos señores hicieron unos barquitos de papel y se pusieron a jugar carreritas con ellos en los charco.
Amelia tuvo su presentación de final de cursos en Chihuahua. Lo siento, pero para mí, lo que valía la pena era verla a ella, todo lo demás era paja de relleno.